Miguel Sánchez Caballero, en las dependencias municipales / HOY LZ

Entrevista a Miguel Sánchez Caballero, secretario del Ayuntamiento, con motivo de su jubilación

«El hecho de que el Ayuntamiento de La Zarza tenga fama de buen pagador, será un recuerdo que lleve siempre conmigo»

Pedro Espinosa
PEDRO ESPINOSA

Después de más de 35 años ejerciendo el cargo de secretario-interventor del Ayuntamiento de La Zarza, Miguel Sánchez Caballero (Ribera del Fresno, 1956) se jubila. Casado con Carmen Sánchez Gallardo y padre de dos hijas (María Fernanda y Carmen) ha dedicado más de media vida a la función pública.

¿Cómo y cuándo llega al Ayuntamiento de La Zarza?

La plaza había quedado vacante en el año 1983 al trasladarse el anterior secretario, D. Jerónimo Marqueño al ayuntamiento de Guareña. Concursé y me la concedieron. Tomé posesión el día 8 de octubre de 1984. Antes había desempeñado el cargo en los ayuntamientos de Hornachos y Oliva de Mérida.

¿Cuáles son las principales funciones del secretario-interventor de un ayuntamiento?

Dentro de su ámbito de actuación, y siempre garantizando los principios de transparencia y estabilidad, destacan la función de la fe pública, el asesoramiento legal, el control y la fiscalización interna de la gestión económica-financiera y presupuestaria, así como la contabilidad, tesorería y recaudación.

De todas estas funciones, ¿cuál cree que es la más compleja y por qué?

No sabría decir, pues son muchas y variadas. Para hacer frente a ellas hay que saber de todo un poco. Quizás lo más complejo es rechazar algunas iniciativas del alcalde y de los concejales que pueden ser interesantes para el municipio pero que la ley no permite realizarlas. Convencer de ello a los políticos no es fácil. Esto puede deteriorar las relaciones entre el secretario-interventor y los concejales, y sobre todo con el alcalde, que es con quien más se relaciona.

¿Qué se necesita para acceder al puesto de secretario-interventor?

Para participar en las pruebas selectivas se deberá estar en posesión de un título universitario superior, actualmente un grado o equivalente. Además, hay que aprobar unas oposiciones que constan de tres fases: una teórica escrita; otra, oral y, finalmente, una práctica. Superada la fase de oposición hay que realizar un curso de formación en la Escuela de Administración Pública, que incluye las prácticas en un ayuntamiento.

¿Cuál es la parte más grata de trabajo?

Sentirte útil cada día y terminar el trabajo que se empieza, sin duda. En muchas ocasiones, los procedimientos en la Administración son largos. Si tienen buen fin, te sientes bien. En la actualidad, por ejemplo, se está realizando la obra del nuevo ayuntamiento. Quiero recordar que, una vez adquirido el terreno, la obra se inició en el año 2011. En el 2020 está prevista su finalización. Cuando esto ocurra, después de un proceso tan largo y todo el trabajo que conlleva, me sentiré contento y satisfecho.

¿Y la más ingrata?

Pues justo lo contrario. Cuando estamos trabajando en un proyecto durante un tiempo y, por problemas sobrevenidos, no se puede realizar. En estos casos, siento una gran desilusión.

Después de más de 35 años ejerciendo el cargo en este ayuntamiento. ¿se marcha satisfecho con el trabajo realizado?

He hecho lo que he podido. Puedo decir que he puesto todo mi conocimiento y capacidad de trabajo, en exclusiva, al servicio del Ayuntamiento de La Zarza. He intentado solucionar los asuntos que me han encomendado y que la normativa me ha asignado. En general, salvo algunas excepciones, me siento satisfecho.

¿En qué aspecto considera que se ha avanzado o se puede mejorar la gestión municipal?

Cuando empecé todo el trabajo era prácticamente manual. En la segunda mitad de los años ochenta del siglo pasado, se introdujo la informática en los pequeños municipios, toda una revolución. Se empezaron a aplicar programas de contabilidad, de nóminas, de tratamiento de texto, de padrón de habitantes, etc., que han aportado agilidad y sencillez a la administración, mejorando de esta manera el servicio a los ciudadanos. En la actualidad nos encontramos en los inicios de una nueva revolución: la administración electrónica, que permitirá realizar multitud de trámites desde casa.

Ha trabajado con tres alcaldes diferentes: Sebastián Guerrero, Antonio Guerrero y Francisco José Farrona. ¿Cómo ha sido la relación con ellos y qué destacaría de cada uno?

Mi relación ha sido buena, aunque no idílica, ya que, a veces, hemos tenido 'nuestros más y nuestros menos'. Lo mejor es que ante las diferencias, hemos expuesto nuestras posturas, nos hemos respetado y hemos guardado fidelidad sin rencor.

En lo que respecta a mi persona, en estos tres períodos de distintos alcaldes, he ido evolucionando. En el primer período, al inicio de mi carrera profesional, tenía poca experiencia y no mucho conocimiento. Agradezco a D. Sebastián Guerrero, persona con mucha formación tanto personal como profesional, la paciencia que tuvo conmigo.

Con D. Antonio Guerrero, creo que fuimos aprendiendo conjuntamente a fuerza de 'porrrazos'; él, como alcalde y yo, como secretario-interventor.

Esta última etapa, con D. Francisco Farrona, ya más 'curtido', ha sido, a mi entender, la de mi mayor rendimiento a favor del ayuntamiento. No destacaría nada particular de cada uno de los alcaldes, sino algo común en todos ellos: las ganas de trabajar en beneficio de La Zarza para conseguir el mayor beneficio posible.

¿Qué percepción tiene un ribereño de los vecinos de La Zarza?

Voy a compartir la opinión que tenía mi padre de los zarceños. Al fallecer mi madre, mi padre vivía con mis hermanas en Madrid y con nosotros, en La Zarza. Pasaba aquí tres o cuatro meses al año, y siempre decía que donde mejor se encontraba era en La Zarza, porque había hecho amistades y tenía buena relación con la gente con la que se juntaba en el Pilar. Si él decía eso de los zarceños, yo digo lo mismo.

¿Con qué recuerdos o momentos se quedaría de esta larga treintena de años?

Una de las cosas que más me ha preocupado durante todos estos años ha sido la situación económica del ayuntamiento. Siempre he intentado que fuera saneada, porque sabía que, en caso contrario, el ayuntamiento podría tener graves problemas. Hoy podemos decir que nunca hemos tenido dificultades económicas, que siempre hemos pagado todos los gastos contraídos: nóminas, seguridad social, impuestos y pagos acreedores, en un período corto de tiempo, incluso antes del plazo establecido legalmente. El Ayuntamiento de La Zarza tiene fama, entre los acreedores, de ser buen pagador. Este es un buen recuerdo que llevaré siempre conmigo.

De no haber sido secretario-interventor, ¿a qué le hubiera gustado dedicarse?

Quizá al ejercicio de la abogacía. Soy licenciado en Derecho e hice las prácticas jurídicas con la idea de colegiarme y ejercer de abogado, compaginándolo con el ayuntamiento, como hacen algunos de mis compañeros. Después de pensarlo bien decidí no colegiarme porque le hubiera restado tiempo al ayuntamiento que para mí era lo más importante. Aunque mi sueño, desde pequeño, era ser futbolista del Real Madrid. Me habría encantado, de verdad.

Ahora que finaliza una larga etapa profesional, ¿a qué va a dedicar el tiempo libre?

Pues no lo sé. Cuando empiece a vivir mi nueva situación, me lo plantearé seriamente.

A modo de despedida, ¿qué le diría al pueblo de La Zarza?

Me gustaría agradecerle, con sinceridad, haberme permitido desarrollar en este municipio la mayor parte de mi carrera profesional y decirle que he tratado de realizar mi trabajo lo mejor que he podido.