Javier Guerrero González-Piñero, en su taller. A la derecha, el 'Monumento al Emigrante' </p><p>

Entrevista a Javier Guerrero González-Piñero, autor del 'Monumento al Emigrante'

«En la estatua intenté reflejar el sentimiento de pena y nostalgia de los emigrantes por todo aquello que dejaban atrás»

Pedro Espinosa
PEDRO ESPINOSA

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, en la actualidad es director de Educación Secundaria en el colegio 'Ruta de la Plata', de Almendralejo. En esta entrevista describe el proceso de creación de la estatua del Emigrante y habla de diferentes aspectos de su vida profesional

¿De pequeño ya le atraía el mundo del arte?

Sí, mucho. Algunos libros de arte en mi casa y en el colegio, así como la película «El loco del pelo rojo» despertaron mi interés. Recuerdo también mis primeros dibujos en la escuela, carteles, trabajos de clase y algún concurso que gané.

¿En qué momento se dio cuenta de que quería estudiar Bellas Artes?

A los 15 o 16 años me enteré de que había una carrera específica que se llamaba «Bellas Artes», que permitía desarrollar y descubrir nuevas técnicas y aplicaciones plásticas. En ese momento tuve claro cuál era mi camino.

¿Pintor o escultor? ¿En qué parcela se encuentra más cómodo y por qué?

En la carrera me decanté por la especialidad de «Diseño y Grabado», pero seguí estudiando y practicando tanto pintura como escultura en algunas asignaturas. En la actualidad me encuentro quizás más cómodo con la pintura, pues el proceso de realización de una escultura implica una mayor preparación de materiales, dependiendo claro está, de las dimensiones de la misma a la hora de su realización.

¿Cómo nació la escultura del 'Monumento al emigrante'?

Fue una idea de la corporación municipal presidida por el entonces alcalde, Antonio Guerrero. Me hicieron llegar la propuesta, realicé varios bocetos a lápiz de la postura corporal, vestimenta de la estatua y, posteriormente, un boceto tridimensional de unos 50 centímetros, aproximadamente. Parece que les gustó.

¿Nos puede describir el proceso?

El proceso es arduo. En primer lugar, se simplifica el esqueleto interno de la figura con la realización de un soporte o armazón hecho de hierros, alambre, tela metálica y mucho periódico para rellenar huecos y darle corporeidad a la figura. Seguidamente, comienza la parte artística, añadiendo la arcilla y modelando la figura. Una vez acabada, se divide, según la forma o postura, en moldes de escayola, en este caso, cuatro. A continuación, toda la escultura modelada en arcilla se pierde al igual que el armazón, quedando solo de ella los cuatro moldes de escayola. Una vez secos los moldes se reproduce con fibra y resina de poliéster el positivo de los moldes. Esta es, quizás, la parte más trabajosa y menos artística del proceso. Una vez acabado se rompen los moldes y nos quedan las cuatro piezas por separado y se unen, como un puzle, dando lugar a la escultura de nuevo, como la de arcilla, pero en resina. Por último, se ensamblan y se retocan las uniones. En mi caso, le añadí una pátina imitando el acabado en bronce para exponerla al público antes de llevarla a la fundición a Sevilla. El resultado final fue el que disfrutamos hoy día en su pedestal.

¿Cuánto tiempo le llevó esculpirla?

Solo el proceso de realización, unos seis meses, sin contar los preparativos previos, bocetos a lápiz, tridimensionales, etc.

¿Qué quiso reflejar o transmitir en al estatua?

Un sentimiento de pena y nostalgia por todo aquello que los emigrantes dejaban atrás.

¿Cuáles son sus preferencias artísticas?

El movimiento impresionista y postimpresionista son los que, quizás, más me influyen y atraen.

¿Le gusta el arte contemporáneo?

Dentro de lo que englobamos como arte contemporáneo, son pocas las demostraciones artísticas que no me gustan. Hay obras que muestran una gran creatividad y novedad ante la dificultad que supone hacer algo nuevo hoy en día, sin salirse de lo que, bajo mi punto de vista, podemos considerar «arte».

En el ámbito de la pintura, ¿cuáles son sus pintores favoritos?

Tengo tantos que es difícil decantarse, pero nombraría a Sorolla, Velázquez, Van Gogh, Edward Hopper, Monet, Pisarro, y seguiría con un largo etcétera.

Y en el de la escultura, ¿por qué escultores o estilos se inclina?

Mi escultor preferido es Rodin, pero sin olvidar al genio de Miguel Ángel, pasando por españoles como Juan de Ávalos y Jaume Plensa. Dentro del mundo del expresionismo, destacaría a Giacometti o, en la actualidad, a Lingl-Rebetez y Bruno Cognée, entre otros.

¿Con qué materiales le gusta trabajar?

Con la arcilla y la plastilina de modelar, pues la talla en madera la he trabajado poco y en piedra, nada.

¿Ha expuesto en alguna ocasión sus obras?

Bueno, hay que decir que no me dedico a la pintura y escultura, que no vivo de ellas, sino que en mi vida se cruzó otra de mis grandes pasiones, la enseñanza, a la cual me dedico en exclusiva en mi querido colegio 'Ruta de la Plata', de Almendralejo. Aun así, he realizado alguna exposición individual y participado en algunas colectivas con mis antiguos amigos y compañeros de la facultad. De hecho, estoy trabajando en una nueva exposición individual que titularé «Desde mis ventanas». A ver si recuperamos pronto la normalidad y la puedo presentar al público.

A la hora de crear, ¿cuáles son sus influencias o referencias?

Pues depende de la temática y de la obra a representar. Lo primero es indagar, buscar, ver muchas obras de diferentes artistas, tarea que hoy en día resulta más fácil gracias a las posibilidades de información que nos permite Internet.

¿Y sus fuentes de inspiración?

Cualquier elemento de mi entorno puede servirme de inspiración: mi familia, un paisaje, una ciudad, una estación del año, una foto, un cuadro, una película, un viaje...

¿Hay alguna obra de la que se sienta especialmente orgulloso?

Tengo varias, pues al final les coges cariño y llegan a formar parte de uno mismo. Quizás los retratos que realicé a mis hijos y a mi mujer.

Por último, como docente, ¿crees que la Educación Artística, particularmente la Plástica está lo suficientemente valorada en el sistema educativo?

¡Qué decir de este tema…! Pienso que no, que estamos a años luz de otros países en cuanto a una buena valoración. Pero no solo me refiero a aumentar el número de horas, sino también a dejar a un lado, de vez en cuando, el currículo de la propia asignatura y dar más espacio a la creatividad guiada, pero sin condicionantes.