Entrevista a GOYO BENÍTEZ, periodista y locutor de radio con raíces zarceñas

Goyo Benítez, en los estudios de Onda Cero/ CEDIDA
Goyo Benítez, en los estudios de Onda Cero / CEDIDA

«Aprendo de aquellos profesionales con los que trabajo a diario. Antes, de Roberto Sánchez en 'Si amanece nos vamos' y Gemma Nierga en 'Hablar por hablar' y 'La ventana' y ahora, con Julia Otero en 'Julia en la onda»

Pedro Espinosa
PEDRO ESPINOSA

Natural y vecino de Castelldefells (Barcelona), Gregorio Benítez Coronado (Goyo Benítez en el ámbito radiofónico) tiene sus raíces –de las que siempre presume con orgullo- en La Zarza, de donde emigraron sus padres a tierras catalanas en los años 60. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, trabaja en la radio desde hace más de una veintena de años. En la actualidad trabaja con Julia Otero en el programa de Onda Cero 'Julia en la onda'. Casado con Lucía, es padre de dos hijos, Joel y Lucía.

•¿Cómo y cuándo surgió su vocación por el periodismo?

•Con 11 o 12 años tenía pasión por escuchar la radio a todas horas, seguir las noticias, escribir en casa, recrear estadísticas deportivas en mi habitación... Era una auténtica adicción, ahora que se habla tanto del enganche de los jóvenes a las tecnologías. Me pasaba horas soñando con contar cosas en la radio.

•Antes de aterrizar en Onda Cero, ¿cómo se desarrolló su carrera profesional?

•Empecé a publicar reportajes siendo estudiante de universidad en una revista de una asociación de minusválidos. Luego, ya con 21 años, entré como becario en la Cadena SER y me quedé allí durante 17 años. En todo este tiempo trabajé en diversos programas de ámbito nacional como 'Hablar por Hablar' y 'La ventana', con Gemma Nierga; 'Si amanece nos vamos', con Roberto Sánchez y 'Hoy por Hoy', con Carles Francino.

•¿Qué supone trabajar con Julia Otero y formar parte de su equipo?

•Trabajar una de las grandes comunicadoras de este país, como es el caso de Julia Otero, es un privilegio. No hay día en que no aprenda algo de ella en las cuatro horas diarias, de lunes a viernes, del programa 'Julia en la onda'. Es una persona con una capacidad de trabajo tremenda y una todoterreno en cuestiones de actualidad. He crecido mucho como periodista desde que trabajo a su lado, hace ya ocho años.

Con Julia Otero, en la emisión de un programa
Con Julia Otero, en la emisión de un programa / CEDIDA

•Aunque imaginamos que habrá muchos, ¿con qué momentos de su carrera se quedaría?

•En mis inicios, recuerdo los testimonios apasionantes de cada noche en 'Hablar por Hablar'. También cuando recogí con Roberto Sánchez, mi director en 'Si amanece nos vamos', el Premio Ondas al mejor programa de radio nacional en 2009. Informativamente me quedo con el día en que ETA abandonó definitivamente las armas, en 2011. La noticia saltó mientras hacíamos un programa en directo en Granada, junto a personas que habían sufrido directamente la violencia de ETA.

•¿En qué periodistas se fija o admira más?

•Aprendo de aquellos profesionales con los que trabajo a diario. Antes, de Roberto Sánchez y Gemma Nierga por la intensidad de aquellos primeros años de radio; ahora, con Julia Otero. Uno de los periodistas a los que siempre he admirado y considero un maestro en la profesión es Iñaki Gabilondo. A día de hoy, después de tantos años de carrera, me sigue pareciendo un modelo a seguir, por su locuacidad, honestidad, rigor y clarividencia en los análisis de los temas de actualidad.

•¿Qué personaje de los que ha conocido le ha impactado más y por qué?

•No voy a hablar de grandes nombres muy conocidos para el gran público, pero sí de algunas personas que me han marcado por mi trabajo. Recuerdo cómo entrevistamos por primera vez a un socorrista de Badalona que había decidido echarse al mar para salvar a personas refugiadas en aguas de la isla griega de Lesbos, hace ya algunos años. Se llamaba Óscar Camps, era el líder de la ONG Proactiva Open Arms, y cuando lo descubrimos en el programa no era nada conocido. Hoy su labor tiene mucha trascendencia pero conseguir su testimonio, en aquellos días, cuando el gran público desconocía su existencia, es una de las cosas que dan sentido a mi profesión. También recuerdo testimonios como el de Ousman Umar, un joven de 28 años de Ghana, que nos contó hace unos meses en la radio cómo cruzó el estrecho en patera, huyendo de la miseria, cómo estuvo a punto de morir ahogado, cómo su mejor amigo murió deshidratado en aquella barcucha... Luego cómo malvivió en la calle, en Barcelona, siendo un niño, menor de edad; y ahora tiene dos carreras universitarias y ha creado una ONG para ayudar a los jóvenes de su país. O el testimonio de Danel Lorente, el hijo de una mujer que ha estado sufriendo Alzheimer durante 12 años hasta su muerte. La familia de Danel ha recogido miles de firmas para pedir en el Congreso de los Diputados que los partidos debatan para crear una ley de muerte digna en España. Estas personas no ocupan grandes espacios en las portadas de los medios pero creo que le dan sentido a nuestro trabajo como comunicadores. Nuestra misión es hacer llegar su mensaje al gran público.

•¿Qué tipo de programas son los que más le gustan?

•Escucho todo tipo de programas, aunque me inclino por las entrevistas y algunas mesas donde se comentan temas de interés general y donde se cuenta con voces de expertos. Me gusta la radio musical y también suelo descargarme algunos podcasts de programas de historia. Cada vez busco más contenido a la carta en Internet.

•¿Le gustaría entrevistar a alguien en especial?

•Pues a cualquier persona, sea famosa o no, que tenga algo interesante que aportar al público en general. No soy muy mitómano, así que no tengo a grandes personajes en la cabeza.

•¿Ha trabajado o le gustaría trabajar en televisión o en prensa escrita?

•No me he prodigado mucho en esos sectores pero no renuncio a ejercer la profesión, sea en el medio que sea; aunque es verdad que mi formación básicamente es radiofónica. En televisión hice una pequeña incursión hace ya muchos años en Tele 5, formando parte del equipo que suplió un verano a Crónicas Marcianas, en los tiempos de Xavier Sardà. Y en prensa escrita me limito a colaborar en un pequeño periódico local de Castelldefels, la ciudad donde vivo en Catalunya; y como ya dije antes, en mis inicios publicaba reportajes en la revista mensual «En Marcha», de Cocemfe.

•¿Qué programa de radio le gustaría hacer?

•Una radio que estuviera más en la calle. A veces pecamos en exceso de encerrarnos en nuestras redacciones. Y además de tratar temas serios, de actualidad rigurosa, me gusta mucho el humor en la radio. Soy de la opinión de que cuando un grupo de periodistas, en la radio, se lo pasan bien contando historias o sacándole la punta irónica a los temas; el oyente también disfruta con ese producto.

Goyo Benítez, en la emisora de Barcelona
Goyo Benítez, en la emisora de Barcelona / CEDIDA

•¿Es tan delicada la situación del periodismo en España como habitualmente se comenta? Y si es así, ¿cuáles cree que son las razones?

•Es delicada la situación laboral en el periodismo como lo está siendo en otros muchos sectores. La transformación tecnológica nos está cambiando las reglas del juego y el periodismo convencional, tal y como lo hemos entendido hasta hace unos años, ya no volverá a ser lo que era. Hoy en día las nuevas tecnologías permiten que cualquiera pueda lanzar mensajes desde cualquier lugar del planeta, en tiempo real, y que le permitan llegar a una audiencia millonaria. Eso cambia el paradigma de la comunicación. Y los periodistas tristemente somos el eslabón más débil en la cadena de producción. De repente, el mercado, que es el que marca nuestras condiciones de trabajo en las empresas privadas, ha dejado de pagar lo que antes pagaba por un producto elaborado por un periodista. De ahí la devaluación de nuestra mano de obra. Y si el periodista no puede vivir de su sueldo difícilmente puede entregarse profesionalmente a hacer un buen trabajo. Ese nuevo paradigma de la comunicación también nos empuja cada vez más a hacer nuestro trabajo más deprisa, en el menor tiempo posible, y sin capacidad casi para contrastar lo que contamos. La falta de rigor en nuestro trabajo también le hace mucho daño a nuestra profesión.

•¿Qué consejos o mensaje transmitiría a los jóvenes que quieren ser periodistas?

•Que no desfallezcan, que luchen por lo que quieren ser. Si sienten la vocación que no escuchen a aquellos que intenten desanimarles porque, aunque es verdad que el mercado laboral es precario, yo creo que en la vida tienes que intentar ejercer la profesión por la que sientes pasión. Si notas que el periodismo es tu vocación, fórmate, aprende todo lo que puedas y dedícate a ello. Luego la suerte también entra en juego, pero pon de tu parte todo lo que tengas para hacer lo que te gusta.

•Si no hubiese sido periodista, ¿a qué le gustaría haberse dedicado?

•Pues la verdad es que no sé si hubiera sabido hacer otra cosa. Siempre he querido contar historias.

•De las diferentes caras que tiene su profesión, ¿qué es lo que más le gusta?

•La sensación de sentirme útil sirviendo de nexo entre un emisor, que tiene un mensaje que compartir, y el gran público que está a la espera de conocer esa información. Y si de paso, lo que contamos, sirve para mejorar la vida de alguien o para cambiar algunas cosas, además de entretener y divertir, mejor que mejor.

•¿Y qué es lo que le resulta más complicado?

•Encontrar historias a diario para llenar de contenido un programa como 'Julia en la Onda'. No es fácil empezar cada día con un folio en blanco y encontrar algo interesante que compartir con los oyentes, hallar testimonios, entrevistarles… intentando combinar historias muy serias y duras con otras que tiendan a la distensión o al humor.

•Dejando a un lado el terreno profesional y pasando al personal, ¿cómo es su vida en Castelldefels?

•Es la ciudad en la que nací y en la que siempre he vivido, a 20 kilómetros de Barcelona, que es donde trabajo. En Castelldefells gozamos de una estupenda calidad de vida, con un entorno natural precioso, una playa enorme y muy cerca de la montaña, del parque natural del Garraf. Disfruto mucho con la familia compartiendo aficiones. Además, mis padres y mis dos hermanos también viven aquí. Por todo ello, me considero una persona privilegiada.

¿Qué visión se tiene de Extremadura desde tierras catalanas?

•Pues depende de quien mire a Extremadura, porque esa mirada está cargada de subjetividad. El que mira hacia esta tierra con prejuicios pues suele tirar de tópicos y culpa a los males de Extremadura de todos sus achaques en su propio territorio. Luego hay otra Catalunya, como en todas partes, que se libera de prejuicios y se acerca con sana curiosidad a conocer lo que es esta tierra, una región de España que lucha por sobrevivir, por hacer que su riqueza natural sea un bien protegido y que permita, al mismo tiempo, que su población pueda vivir dignamente con oportunidades laborales y de futuro. Somos muchos los que pensamos que, aunque yo también quiero mejoras para Catalunya, Extremadura es una región maltratada históricamente por las diferentes administraciones estatales, que ha estado olvidada durante muchísimos años, y que merece equipararse en servicios y oportunidades al resto del país. Creo que es compatible querer a estas dos tierras y tratar de entender que ambas tienen sus necesidades propias, sin necesidad de enfrentar sentimientos y realidades.

•¿Y cómo se vive desde dentro la situación que rodea al proceso de Cataluña?

•En el resto de España se vive con hartazgo un tema que a día de hoy es irresoluble, y tengo que decir que desde dentro de Catalunya, hay amplios sectores de la sociedad que también están agotados. Agotados por un diálogo de sordos, por unos debates en los que parece que prevalecen más los intereses políticos partidistas que el interés general de la ciudadanía. Los sentimientos de pertenencia a un territorio son muy respetables pero eso no lo puede todo. No basta con sentirse sólo catalán o sólo español para declararle la guerra a la otra mitad de la población con la que compartes un espacio de convivencia. Dentro de poco cumpliremos casi una década con este run-run de los que quieren la independencia de Catalunya y los que, desde el otro bando, sólo quieren aplicar una visión única de lo que es España, que es algo más rico, transversal y diverso de los que nos quieren vender los independentistas y los unionistas radicales. No soy nada optimista. Creo que el conflicto se ha enquistado. Las expectativas de futuro no son halagüeñas, sin cambios constitucionales a la vista y con una sentencia judicial que puede encarcelar durante varios años a la cúpula política de los principales partidos catalanes. No veo solución a corto y medio plazo y la clase política, tanto en Catalunya como en España, me parece que no está a la altura del reto que tenemos entre manos. Y la desafección y el desinterés por el entendimiento entre Catalunya y buena parte del resto de España puede ir a más.

¿Qué recuerdos guarda de sus estancias en La Zarza?

•La Zarza es mi infancia y mi adolescencia en las vacaciones estivales. Pasaba con mis hermanos los tres meses de verano en casa de mi abuela Elvira, en la calle Cantarranas, o en casa de mi tío Sebastián, en Pila de los Frailes. Luego ya, cuando mis padres adquirieron una vivienda propia, nos alojamos allí siempre que vamos, en la calle Montesinos. Los recuerdos de aquellos años de infancia son maravillosos. Vivíamos en la calle, jugando al fútbol, a las chapas, a la cuatrola en el encerado. Nos íbamos en bicicleta al río a bañarnos, por la noche al Pilar o a pasear por la carretera de la estación entre risas y llenando el tiempo con las ocurrencias propias de la edad. Le echábamos mucha imaginación para estar siempre entretenidos. Disfrutábamos mucho con los amigos y vecinos de la calle, con mis primos…

•A pesar de la distancia, ¿viene a La Zarza de vez en cuando? ¿Mantiene relación con su familia?

•Voy siempre que mis obligaciones profesionales y familiares me lo permiten. La última vez fue el verano del año pasado, acompañado de mi mujer y mis hijos a quienes hablo mucho de La Zarza y de todas mis raíces familiares, que también son las suyas. Les encanta compartir tiempo con los primos cuando venimos a pasar unos días.

•Por último, fuera de los estudios de radio, ¿qué aficiones tiene?

•Me encanta viajar. Este verano hemos estado en Londres; el año pasado, en Eslovenia. Hemos visitado Francia, Italia, Egipto, India, Méjico, Guatemala, Belice, Honduras... además de la mayoría de las comunidades autonómicas de España. Me encanta también el cine, el teatro, la música y la literatura. Disfruto mucho de la playa, del Mediterráneo al que me siento tan unido y, siempre que puedo hago deporte: rutas por la montaña, bicicleta, yoga…