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Francisco Gómez Trinidad, en imagen reciente CEDIDA
Entrevista a Francisco Gómez Trinidad, trasplantado de riñón y páncreas

Entrevista a Francisco Gómez Trinidad, trasplantado de riñón y páncreas

«Cuando hace 20 años los médicos me propusieron un trasplante, todo me sonó tan raro, pero a la vez tan mágico…»

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Martes, 9 de abril 2024, 22:48

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Francisco Gómez Trinidad (La Zarza, 1967) tenía 16 años cuando le diagnosticaron diabetes. Tras dos décadas luchando con la enfermedad -tratamientos, complicaciones, recaídas, agravamiento…- en 2003 los médicos decidieron realizarle un trasplante combinado de riñón y páncreas. En 2022 le volvieron a trasplantar el páncreas por agotamiento del órgano. Después de todo este tiempo ha recuperado calidad de vida y en la actualidad se encuentra fenomenal.

Francisco, ¿cómo es el día a día de una persona trasplantada?

Se puede decir que es una vida normalizada, igual que la de una persona normal, aunque con limitaciones en la dieta, además de tener un tratamiento médico de por vida. Se trata de una medicación denominada inmunosupresión, cuya función es la de preparar al cuerpo para evitar el rechazo de los órganos trasplantados, resultando imprescindible para el trasplantado, no debiendo dejarse de tomar, puesto que podría significar el fracaso del trasplante.

Es una rutina que se tiene que llevar a rajatabla, durante toda la vida, desde el primer día del trasplante.

Echando la mirada atrás, ¿cuál fue su primer pensamiento cuando le dijeron que debería ser trasplantado?

La verdad es que, en aquellos años, cuando me propusieron el trasplante conocía muy poco del tema, no me refiero a la palabra, sino a la ejecución del mismo. Me comentaron que cuando no existen otras opciones de tratamiento para las personas que padecen una insuficiencia orgánica terminal e irreversible, los trasplantes son la única alternativa para mejorar la calidad de vida, cosa que le ocurría a mi páncreas y, como consecuencia, a mi riñón.

¡Todo me sonó tan raro, pero a la vez tan mágico! ¡El páncreas de una persona se podía injertar en mi cuerpo, lo que me evitaría los inconvenientes que se derivan de la diabetes! No había que tener miedo a la operación, porque yo solo quería curarme.

Y, posteriormente, ¿cuándo se enteró de que recibiría un trasplante? ¿qué recuerdos guarda de ese día?

Ese día representa un antes y un después en mi vida y recuerdo que cuando me llamaron estaba cargado de energía muy positiva. Había llegado el día para el trasplante (no siempre que te llaman es posible llevar a cabo el mismo), pero en mi caso, así fue.

Vivíamos en Sevilla, pero me tenía que desplazar al hospital Carlos Haya de Málaga, que era donde realizaban los trasplantes dobles (como era mi caso). Yo mismo fui quien condujo el coche hasta allí.

Como anécdota recuerdo que fue mi hijo, que por entonces tenía tan solo 2 años y medio, el que cogió el teléfono y me dijo: «Papá, te llama el 'mécolo'.

¿Estuvo mucho tiempo en lista de espera? ¿Cómo fue el proceso?

El tiempo de espera en el primer trasplante no fue largo, contando desde que te dicen que estás en lista hasta que te llaman para la operación. En mi caso, solo fue de un mes, aproximadamente, pero lo realmente duro del proceso es el tiempo en el que te sometes al protocolo de pruebas, el cual es muy exigente y agotador.

Además, recuerdo que entonces era necesario entrar en diálisis para poder estar en lista de espera. Esto fue lo que me resultó más duro de todo el proceso, ya que tuve que ir a diálisis durante cuatro meses. Fue una de las cosas que más me marcó en esta vida.

¿Cuál fue la razón por la que necesitó un trasplante?

La razón o la propuesta de mi trasplante fue que, durante 20 años, como consecuencia de la enfermedad de la diabetes tipo I, yo estaba sometido a unos tratamientos médicos que no conseguían el objetivo marcado.

La diabetes se puso agresiva y no solo no era suficiente la medicación que se me estaba administrando, sino que además estaba afectando bastante al riñón, creando una insuficiencia que requería de diálisis. La alternativa que propusieron desde la unidad de trasplante que supervisaba el protocolo era la de realizar un trasplante combinado de riñón-páncreas.

¿Qué actividades o hábitos tuvo que modificar en su vida diaria después de recibir el trasplante?

La vida te cambia bastante, sobre todo en lo referente a los hábitos de vida que antes llevabas. Te cambia la vida laboral, la personal, pues ahora dependes de unos horarios estrictos en cuanto a la medicación, a las revisiones médicas, que al principio son muy rutinarias y frecuentes, teniendo que pasar a vivir casi al lado del hospital.

De igual manera, es muy importante mantener unos hábitos saludables a lo largo de los años, además de acudir a las visitas de seguimiento con el equipo médico y la toma correcta de la medicación. Es necesario llevar una dieta sana, como por ejemplo la mediterránea, no fumar, controlar el consumo de bebidas alcohólicas y hacer ejercicio físico adaptado a cada persona, parte fundamental de los cuidados postrasplante, para mantener un peso adecuado.

Con el tiempo te vas acostumbrando a todos estos cambios y acabas aceptando la nueva vida que te toca a partir de ese momento.

Y su forma de ver la vida, ¿también cambió?

La verdad es que sí, que cambia la forma de ver la vida. Comienzas a valorarla más, al haber pasado por un proceso de sufrimiento grande y ver cómo tras el trasplante, tienes otra oportunidad para vivir. Valoras los cambios positivos que se han producido en tu vida, como es una mejor salud y más calidad de vida para hacer las cosas, disfrutas de todo aquello que te había sido negado por una enfermedad crónica.

¿Sufrió alguna complicación o rechazo de los órganos trasplantados?

En el primer trasplante, el combinado riñón-páncreas, sufrí una pancreatitis y una colección de líquido alrededor del páncreas, pero ninguna complicación relacionada con el riñón.

En el caso del trasplante de páncreas aislado de hace dos años, al día siguiente de la intervención, tuve que volver a quirófano al acumularse sangre en la cola del páncreas.

Independientemente de las complicaciones de cada trasplante, es verdad que, en los casi 20 años transcurridos entre uno y otro, la medicina ha avanzado enormemente, permitiendo que la recuperación sea más rápida. En el segundo caso, en 10 días estaba ya en casa.

¿Cuánto tiempo dura un órgano trasplantado?

El órgano trasplantado depende de los hábitos de vida saludables que se lleven durante el post trasplante y, por tanto, del cuidado que se le proporcione al órgano. Por dar una cifra, un riñón trasplantado puede durar entre 30 y 40 años, y la media de los demás órganos puede oscilar entre 15 y 25 años; por ejemplo, el hígado, 26 años; corazón, 21 años; páncreas 17 años y pulmón 11 años.

Es importante destacar que hay posibilidad de retrasplante de todos los órganos de hasta tres ocasiones, en algunos casos. En mi caso, me ha sido retrasplantado el páncreas a los 19 años del primero.

¿Qué papel jugó su familia y su entorno durante todo ese tiempo?

El trasplante de órganos es una situación que afecta no solo al paciente, sino que también involucra a la familia y al entorno más cercano, que estarán antes, durante y después de la intervención, ofreciendo su apoyo, el cual resulta esencial en el procedimiento de recuperación, ya sea física o emocional.

Ellos siempre estaban ahí para escucharme, acompañarme y mimarme en los momentos en los que no todo salía como se esperaba, y disfrutando conmigo cuando todo evolucionaba favorablemente, convirtiéndose en un pilar fundamental en mi recuperación.

¿Qué le diría a una persona que acaba de ser trasplantada?

A una persona recién trasplantada, lo primero que le diría es: ¡Enhorabuena!, y lo segundo que le transmitiría es: «Vas a disfrutar del nuevo órgano, pero recuerda que es fundamental seguir el protocolo de medicación y revisiones, pues se trata de un valioso regalo» .

Y ¿qué mensaje transmitiría si la pudiera conocer a la familia de la persona donante?

A la familia del donante, le diría «Gracias, gracias y gracias», por haber tomado la decisión final de donar los órganos de esa persona tan querida para ellos y tener la valentía en esos momentos tan duros, de decir 'sí' a la donación.

¿Qué consejos daría a otras personas que están esperando un trasplante?

A las personas que están a la espera de un trasplante, les diría que tengan paciencia y fe, que tarde o temprano, a pesar de los muchos inconvenientes que surgen durante el proceso, les va a llegar su órgano, porque tenemos la suerte de vivir en el país donde el sistema nacional de trasplantes es líder mundial y es un muy solidario.

Al hilo de este comentario, ¿a qué nivel se encuentra España, en general y Extremadura, en particular, en el tema de los trasplantes?

Impresionante. España es líder mundial en donación de órganos desde los últimos 24 años. De hecho, otros países vienen a formarse y a aprender el funcionamiento instaurado en el sistema nacional de trasplante. Tenemos una tasa casi cerca de 50 donantes por millón de habitantes. En el caso de Extremadura, existe la unidad de trasplantes renales y de trasplante hepático, y la verdad es que somos bastante solidarios. Somos la quinta comunidad en el ranking, estando por encima de la media nacional.

Sabemos que pertenece a ASEXTRAS, ¿qué nos puede contar de esta asociación?

Asextras es la asociación extremeña de trasplantados donde cualquier persona que padezca una enfermedad crónica que requiera de un trasplante, así como sus familiares, pueden encontrar un sitio de acogida, un lugar donde se le puede prestar ayuda, tanto en lo psicológico como en lo social durante todo el proceso.

Está compuesta por un grupo de trasplantados de diferentes órganos, corazón, pulmón, hígado, riñón, páncreas, e incluso de tejidos, como córneas. Estas personas, junto con los técnicos, van a ofrecer información y testimonios, así como apoyo en los momentos más complicados.

Por último, ¿cree que la sociedad está concienciada de la importancia de las donaciones?, ¿qué palabras enviaría a la ciudadanía en general?

La sociedad, en general, sí está concienciada. Desde mi experiencia, tengo que indicar que existe una parte importante que sí está sensibilizada y enseguida acepta hacerse el carnet de donantes, pero hay otra, mucho menor, que no ha escuchado nunca esta palabra o que tiene miedo al hecho y se muestra más más reacia a la donación. Las negativas en Extremadura existen, pero, afortunadamente, cada año que pasa son menores.

Yo le diría a la sociedad que donar es gratis y que una vez que no estemos aquí, ¿qué mayor acto de altruismo o generosidad se puede hacer en esta vida?

Y a las familias de los donantes, en particular: ¡Gracias! Sin donantes no hay trasplantes.

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