Romances o coplas de ciego.

Crónica negra de sucesos ocurridos en La Zarza entre 1889 y 1931

Entre finales del siglo XIX y primer tercio del XX, la prensa nacional publicó numerosas noticias de la localidad relacionadas con sucesos truculentos como muertes de diversa índole, secuestros, robos y peleas

FABIÁN LAVADO RODRÍGUEZ

En nuestro país, la prensa de sucesos tiene como antecedentes las coplas o romances de ciego y la literatura de cordel, géneros populares de origen oral o escrito, que los ciegos cantaban por las plazas de pueblo en pueblo o bien se vendían en pliegos impresos sin encuadernar que se exponían en tendederos.

Según Rodríguez Carcela en «La prensa de sucesos en el periodismo español», la información de sucesos es el origen del periodismo. Las noticias truculentas sobre asesinatos, muertes, robos, violaciones, estafas, accidentes y otras catástrofes siempre han interesado al ser humano, por este motivo constantemente han aparecido en los periódicos desde sus comienzos, sobre todo en los más populares.

A lo largo del siglo XIX, las noticias de sucesos se convierten en un elemento clave para atraer nuevos lectores a una prensa hasta entonces elitista y minoritaria, prestando cada vez más atención a lo que sucedía en la calle. Así, estas noticias fueron apareciendo, junto a otras de contenido político, económico, deportivo, etc., en periódicos como «La Correspondencia de España», «El Imparcial» o «El Liberal».

El 5 de noviembre de 1882 aparece en España «Los Sucesos. Revista ilustrada de actualidades, siniestros, crímenes y causas célebres», primera publicación especializada en el tema. A principios del siglo XX, las noticias de sucesos se van afianzando, surgiendo nuevas publicaciones, casi todas de corta vida, que revalorizaron el trabajo de los reporteros de sucesos: «El Suceso Ilustrado», «Las Ocurrencias», «Crónica del Crimen», «La Actualidad Trágica», «Crimen de Hoy» o «La Linterna».

Durante el franquismo, la crónica negra casi desaparece en un afán de reflejar una sociedad sin delitos, hasta la aparición en 1952 del célebre semanario «El Caso», que cambió el panorama español de este tipo de prensa. Otras publicaciones de esta época fueron «Sucesos», «El Farol», «Suspense» y «Por qué».

Con la llegada de la democracia, «El Caso» continuó como el periódico de mayor tirada. Aumentó el sensacionalismo y el morbo en las noticias. A partir de los años 90, la prensa de sucesos va perdiendo interés debido a los excesos cometidos y la competencia de los medios televisivos.

Entre finales del siglo XIX y primer tercio del XX, aparecen publicadas numerosas noticias en la prensa nacional sobre distintos sucesos acaecidos en La Zarza, de entre los que destacamos algunos de ellos.

Cabeceras de distintos periódicos de sucesos.

Un horrible caso de superchería aplicado a la medicina

Se trata de un caso mezcla de superchería y analfabetismo, propio de la época en zonas rurales, donde la educación brillaba por su ausencia. La mala educación y la ignorancia, producto de unas enseñanzas equivocadas, abren paso a las supersticiones y la brujería como manifestaciones supremas de la falta de instrucción.

Publicado en el periódico «La Región Extremeña» el 17 de junio de 1903, la crónica, que lleva por título «Causa por asesinato», relata: «En los días 18, 19 y 20 del actual se verá ante el jurado, en la Sección 2ª, la causa contra Alonso Mateo Montero Fernández y otros. Conclusiones del Fiscal: 1ª. Alonso Mateo Montero Fernández, tabernero y vecino de Alanje, padecía una enfermedad crónica en las vías respiratorias, habiendo llegado a ser dominado por la preocupación de que solo podía curarse con una medicina en la que había de entrar como elemento principal un testículo humano. Varias fueron las gestiones que había practicado para conseguir este elemento, pero en ninguna pudo obtener resultado satisfactorio.

En la tarde del día 9 de Abril de 1902, llegó del campo a su taberna y sabiendo por su hija que en la cocina de la casa se hallaba el vecino de la Zarza junto Alange Pedro Espinosa López, en estado de embriaguez tal que ni se movía ni podía valerse, se dirigió a verlo, hallándolo completamente aletargado; recordó entonces su enfermedad y renaciendo en él sus preocupaciones, ofuscado por éstas, y aprovechando la circunstancia de que los pocos concurrentes a la taberna se encontraban jugando a las cartas en una habitación contigua, sacó una navaja, cortó la correa que sujetaba el alzapón de los pantalones de Espinosa y con el mismo instrumento practicó una incisión en el escroto de éste y cortando uno de sus testículos, lo extrajo, lo envolvió en un pañuelo y lo llevó de allí a una alcoba próxima, sin que haya podido ser recuperado y dejando que se desangrara el Espinosa, que no se había dado cuenta de la agresión, ni aun cuando se la hubiera dado tampoco le hubiese sido posible el poder evitarla, por el estado de inmovilidad en que se encontraba, debido a la embriaguez. La agresión referida ocasionó la muerte del Espinosa al día siguiente por hemorragia, la cual no se hubiera producido si debidamente hubiera sido socorrido aquél por Anacleto Álvarez Montero y Manuel Gómez García, quienes se hallaban en el mismo local de la taberna, apercibiéndose del acto realizado por Alonso Montero, dando prueba de asociarse a él, una vez que abandonaron al Espinosa y dejaron que se desangrara, contribuyendo a su muerte por sigilar el suceso, así como también por impedir que con una cura oportuna aquél se hubiera salvado. 2ª. Califica los hechos de un delito de asesinato caracterizado por la circunstancia de alevosía. 3ª. Considera autor de él a Alonso Mateo Montero Fernández y cómplices en su realización a Anacleto Álvarez Montero y a Manuel Gómez García. 4ª. Aprecia a favor del Alonso Mateo la atenuante 7ª [la de obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato y obcecación] del artículo 9 del código penal [el vigente en ese momento era el de 1870].

Las defensas están encomendadas; la de Alonso Mateo Montero a D. Manuel Giménez, la de Anacleto Álvarez a D. Jesús Rubio, la de Manuel Gómez al Sr. Díaz Ambrona. Niegan la participación de sus defendidos en los hechos, afirmado el Sr. Giménez que la herida sufrida por Espinosa no era mortal de necesidad y, curada convenientemente ligando los vasos espermáticos, se hubiera evitado la hemorragia y hubiese sanado en un período de tiempo de 15 a 20 días».

Dibujo que ilustra una revista de sucesos (BNE).

Asesinato, ahogamientos, suicidio y cadáver

«La Correspondencia de España» en su número de 2 de agosto de 1894, difundió la noticia: «En la noche del 30 de julio último fue asesinada de un tiro Cayetana Machío, vecina de Zarza junto Alange (Badajoz) por su convecino Fernando Silva, que convicto y confeso ha sido puesto a disposición de los tribunales».

Respecto a los ahogamientos, «El Diario Palentino», el 5 de septiembre de 1925, publicó: «Por salvar a un amigo muere ahogado. En el pueblo de Zarza junto a Alange, cuando se bañaban varios jóvenes en el río Guadiana, uno de ellos, llamado Juan Molina Flores, de doce años, perdió pie, viéndose en grave peligro. Para auxiliarle acudió Francisco Sánchez, de catorce años, que sabía nadar bien; pero Juan se agarró a éste, impidiéndole todo movimiento. Francisco murió ahogado y Juan fue salvado por los demás amigos». Por su parte, «La Opinión» editó el 7 de febrero de 1927: «Un hombre ahogado. Son numerosas las víctimas que ocasiona anualmente la crecida del río Matachel, pues los vecinos de Zarza de Alange se ven obligados a vadearlo y son arrastrados por la corriente. Días pasados se ahogó un obrero que no lo quiso vadear por no tener los 50 céntimos que exige el barquero para transportar a dichos vecinos de una a otra orilla». Por último, «La Libertad», el 20 de febrero de 1927: «El cadáver de un ahogado. Ha aparecido flotando sobre las aguas del Matachel, cerca de Zarza de Alange, el cadáver de Manuel Rivero González, quien desapareció hace muchos días cuando, procedente de Alange, regresaba a su domicilio, que está situado en una dehesa próxima. Se suponía que había perecido ahogado por haber regresado sola la caballería que montaba y llevar el río gran caudal».

«El Pueblo», diario valenciano, publicó el 5 de marzo de 1913: «Suicidio. En el pueblo de Zarza de Alange se ha suicidado con unas tijeras Fernando Monje, a causa de la miseria que padecía e impresión que le produjo la muerte de su esposa».

El «Noticiero Extremeño» difundió este macabro hallazgo el 12 de mayo de 1906: «Badajoz. Hallazgo de un cadáver. Identificación. El cadáver que fue encontrado en completo estado de descomposición, ha sido ya identificado. Se trata de un infeliz, natural de Zarza de Alange, llamado Francisco Rodríguez Fernández. Era de 66 años de edad y estaba casado. No se le conocía oficio alguno y se dedicaba a la mendicidad. Había ingresado en el Hospital el 31 de Marzo último con una enfermedad del estómago y el 28 de Abril último fue dado de alta, yendo a morir oscura y lastimosamente, falto de asistencia y auxilio alguno en el sitio donde le encontraron. Los que primeramente vieron el cadáver fueron José Núñez y José Colazo, criados de D. Jesús Lopo, a quienes este señor envió para que reconociesen los daños que hubiera causado la tormenta en aquellos sembrados de su propiedad. Era tal el estado de descomposición del cadáver, que tenía la cara completamente comida y la cabeza separada del tronco. En los bolsillos se le encontraron un papel escrito en portugués y tres monedas de cinco céntimos. Ayer tarde le fue practicada la autopsia en el depósito del cementerio, siendo seguidamente sepultado en la fosa común».

Literatura de cordel, 1850.

Secuestro, peleas, robos y mordeduras

El «Correo de la Mañana«, en su ejemplar de 17 de junio de 1915, notificó: «Gestiones infructuosas. No han dado resultado alguno las gestiones practicadas por la Guardia Civil para la captura del mendigo que en días pasados intentó robar un niño en Zarza junto a Alange, no habiéndolo podido llevar a cabo por impedirlo algunos vecinos que se apercibieron del suceso».

«El Adelanto de Salamanca» publicó el 25 de julio de 1924: «Mujer enferma. Ha ingresado en el Hospital de la Santísima Trinidad [de Salamanca], Josefa Blanco Sanabria, de veinticinco años, natural de Zarza de Alange (Badajoz), la cual fue hallada en la carretera de Alba de Tormes gravemente enferma, siendo transportada por el automóvil de línea, y asistida con los primeros auxilios, en esta Comisaría, por el señor médico de guardia de la Casa de Socorro».

Sobre peleas aparecen varias noticias, el «Nuevo Diario de Badajoz» de 1 de julio de 1903: «En Zarza junto Alange hubo días pasados una reyerta de la que resultaron D. Joaquín Montero de Espinosa con una contusión en la frente, y con una herida en la cabeza, al parecer leve, el celador de consumos Sebastián Ruiz, producidas ambas con palo, habiendo sido entregados al juzgado». En el «Correo Extremeño», de fecha 26 de julio de 1928, apareció una noticia firmada por Fran-Blan: «La Guardia Civil ha logrado capturar a los dos gitanos que salieron del pueblo para perseguir al agresor de José Navarro. Próximamente a las dos de la tarde de ayer, tuviéronse noticias en el cuartel de la Guardia Civil de esta ciudad [Almendralejo], de que en el vecino pueblo de Zarza de Alange habían sido capturados los dos gitanos de que en dos de nuestras ediciones pasadas hemos hablado y que salieron al campo en persecución del agresor del padre de ellos, José Navarro. Seguramente estos individuos, que se apellidan los Tarugos, serán puestos ante el Juzgado de instrucción de esta ciudad, por el cual se está llevando a cabo la práctica de diligencias sumariales. Como ayer decíamos, han sido también capturadas en el vecino pueblo de Torremegía, las esposas de estos dos y la mujer del hoy herido, madre por tanto de ellos. Sus nombres son: Joaquina Santos Filigrana, de cincuenta años de edad, esposa del herido; María Morillo de veintidós y Juana Vargas de la Cruz. En su poder se encontraron cinco caballerías de dudosa pertenencia, las cuales tienen la reseña siguiente: una jumenta cerrada, rucia, alzada regular, con el hierro de La Alianza Agrícola. Otra de tres años, rucia también, de una alzada regular, sin hierro ni señal alguna. Un mulo capón de seis años, alzada 1'56 m., con marca en la nalga derecha, bozos blancos y la marca de la Sociedad L. B. núm. 2 en la nalga izquierda. Una jumenta vieja, sin guía, rucia, de media talla. Una muleta de dos años, castaña obscura, la marca O en la nalga derecha. Hasta la fecha desconocemos en absoluto el secreto del sumario, pero parece ser que el señor juez de instrucción de este partido se inhibirá con el del partido de Quintana de la Serena, de cuya procedencia parece deducirse son las caballerías reseñadas». Finalmente, «La Libertad» editó el 2 de junio de 1931: «Con motivo de un mitin. En Zarza de Alange, durante un mitin republicano en que hablaba el abogado señor Bardají, llegó una representación socialista de Badajoz con el propósito de dar otro mitin por la noche. Algunos, creyendo que iban a perturbar el acto, los hostilizaron con golpes y pedradas. Los asistentes al acto se refugiaron en varias casas. El Sr. Bardají y otros apaciguaron los ánimos; pero al tomar el coche los excursionistas, con objeto de regresar a Badajoz, se reprodujo el alboroto, oyéndose varios disparos y produciéndose después una contienda a tiro limpio, de la que resultaron siete heridos, uno de ellos con un pulmón atravesado, gravísimo, y otro con una lesión producida con una hacha. El sacristán también sufre varias heridas. Después de grandes esfuerzos se consiguió restablecer la calma. Se ha concentrado la Guardia Civil». Esta misma noticia fue publicada el 1 de junio en numerosos periódicos franceses como Le Petit Parisien, L'Ouest-Éclair, L'Oeuvre, L'Indépendant des Basses-Pyrénées, Le Journal, La Dépêche, La Croix o Journal des Débats Politiques et Littéraires.

Dos noticias sobre robos; una, publicada en el «Diario de Córdoba» el 25 de agosto de 1889: «El Gobernador de Badajoz telegrafió el 22 al Gobierno lo siguiente: en la noche última han sido robadas cuantas alhajas de oro, plata y piedras preciosas existían en el santuario de la Virgen de las Nieves, en el pueblo de Zarza junto a Alange, ignorándose quiénes sean los autores»; otra, el 28 de mayo de 1924, en «El Adelanto de Salamanca»: «Robo de cuatrocientas pesetas. En un cortijo del término de Zarza de Alange, varios individuos robaron al guarda de la finca la suma de 400 pesetas, producto de los ahorros que venía realizando desde hace bastante tiempo. Ha sido detenido como presunto autor del robo, un individuo llamado Romero, a quien se perseguía también como autor de un hurto en el pueblo de Guareña».

Como colofón, el «Correo Extremeño» del 25 de marzo de 1928 divulgó el artículo firmado por Arsenio Ramos: «Un perro hidrófobo muerde a un vecino. Hace días que fue mordido por un perro hidrófobo [rabioso], de su propiedad, el vecino de Zarza de Alange, José González. Para someterse al tratamiento antirrábico ha marchado a Badajoz, donde se encuentra y esperamos que a su regreso venga en perfecto estado de salud. El Alcalde ha publicado un bando de buen gobierno, advirtiendo a los dueños de los perros que éstos deben ir provistos de sus correspondientes bozales, conminando a los infractores con la correspondiente multa. Aplaudimos la idea y esperamos que la campaña se intensifique con una estrecha vigilancia para bien del vecindario».

Fabián Lavado Rodríguez

Cronista Oficial de La Zarza