Entrevista a Francisco Flores Tarifa, estudiante en Reino Unido

Paco Flores, durante sus vacaciones en La Zarza

Francisco Flores Tarifa (Estudiante en Reino Unido)

"He llegado a sentir frustración e impotencia por mi bajo nivel de inglés"

A corto plazo no se plantea regresar a España

Francisco Flores Tarifa (La Zarza, 1989) representa a esa generación de jóvenes titulados universitarios que se han visto obligados a hacer las maletas y buscarse la vida fuera de España, bien para aprender inglés o bien para trabajar. Es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Extremadura y lleva ocho meses en Reino Unido. Tras pasar las vacaciones navideñas en casa regresa a Manchester. Compagina sus estudios de Inglés con el trabajo de camarero.

- ¿Por qué te marchaste al Reino Unido?

El objetivo principal fue aprender inglés. Hace tres años estuve en Escocia gracias a una beca Erasmus y pude comprobar el nivel tan bajo que tenía. Sentía impotencia al no poder relacionarme  con jóvenes de otros países. También el hecho de vivir nuevas experiencias y conocer otras culturas me animó a partir.

¿Cuánto tiempo llevas fuera?

Ocho meses: dos en Manchester (Inglaterra) y seis en Inverness (Escocia)

- ¿Te gustaría quedarte a vivir allí?

Si es de forma temporal, no me importaría, pero soy de los que piensan que España es un lugar ideal para vivir, a pesar de las circunstancias actuales.

¿Hasta cuándo piensas estar en Reino Unido?

No lo sé. El paréntesis está abierto pero no sé cuándo se cerrará. Por ahora estoy contento. Siento que he avanzado y eso es importante. Volveré cuando deje de disfrutar de la experiencia.

- ¿Cómo era un día normal de tu vida en Escocia?

En Escocia trabajé de camarero, en un restaurante -The Dores Inn- a orillas del Lago Ness. Es un pub característico del norte de Escocia donde se puede degustar platos típicos como los haggis o el fish and chips. Trabajaba cinco días a la semana con horarios variados.

- ¿Qué es lo que más te gustaba de Escocia?

La naturaleza. La ciudad de Inverness se encuentra en las Highlands escocesas, tierras prácticamente vírgenes. Esta región cuenta con multitud de hermosos paisajes y castillos que  recuerdan la famosa película "Braveheart".

Otro aspecto muy positivo era el carácter afable y social de la gente, sobre todo su paciencia y comprensión conmigo. Cuando me equivocaba, en lugar de molestarse, sonreían.

¿Cómo transcurrieron los primeros días?

En Manchester tuve la suerte de contar con la ayuda de personas conocidas que me facilitaron la adaptación. Mi primer objetivo fue buscar trabajo. Empecé fregando  platos en un restaurante asiático. En seguida me di cuenta de que aquel no era el lugar idóneo para aprender inglés.

Continué buscando trabajo en el sector de la hostelería pues, debido al continuo contacto con el público, resulta ideal  para aprender una lengua. Pero como seguía encontrando problemas por mi  nivel de inglés, decidí apuntarme a una academia para aprender el idioma en profundidad.

En Escocia fue diferente. Pasé las primeras noches en un hostal hasta que encontré una casa. Alquilé una habitación en un apartamento donde vivía una pareja de lituanos de 60 años. A pesar de la diferencia de edad, pronto se convirtieron en padres y amigos.

En el restaurante resultó un poco más complicado.  Mi nivel de inglés no me permitía entender bien a los clientes o  las bromas de los compañeros. Sonreía y decía "yes". A veces, me resultaba frustrante, pero el instinto de supervivencia te enseña  que equivocarse es necesario para avanzar.

- ¿Piensas quedarte o regresar?

Después de disfrutar de un mes y medio de vacaciones en casa, recargando pilas, regreso a Manchester, a trabajar y a seguir estudiando inglés. Siempre que no exista ningún contratiempo, no entra en mis planes regresar a España a corto plazo.

- ¿Por qué elegiste las ciudades de Manchester e Inverness como destino?

Primeramente elegí Manchester por ser una ciudad grande, con oportunidades laborales y un nivel de vida no muy caro. Pero igual que en otras ciudades del Reino Unido, en Manchester hay una gran población de españoles, lo que resulta un obstáculo a la hora de aprender inglés. Se me presentó la oportunidad de trabajar en un restaurante de Inverness con nativos escoceses y menos probabilidades de convivir con españoles, por lo que no dudé en cambiarme.

- ¿Qué es lo que más echas de menos de La Zarza?

La familia, los amigos, el clima y el pueblo en general, aunque, por suerte, las redes sociales te permiten estar cerca de todos. También echo de menos no poder participar en las diferentes actividades o iniciativas deportivas y culturales que se llevan a cabo.

 ¿Hay mucha diferencia con el nivel de vida de España?

Hoy día, sí. Reino Unido no ha sufrido la crisis al mismo nivel que los países del sur de Europa. Este aspecto se nota en las "calles". Con un poco de conocimiento de inglés se puede encontrar trabajo. Prueba de ello es la masiva emigración de españoles que se ha producido.

- ¿Cuáles son las principales diferencias que has encontrado entre los dos países?

La principal diferencia es la mentalidad. No tienen miedo a perder el trabajo o a no conseguirlo a corto plazo, lo cual se refleja en la manera de pensar y vivir en general.  La estabilidad laboral existente, similar a la de España antes de la crisis, les da seguridad.

- ¿Cómo es tu nivel de inglés?

Actualmente mucho mejor que hace ocho meses, lo que supone una gran satisfacción para mí. Como indiqué anteriormente, se trata de mi primer objetivo y poco a poco veo cómo voy progresando. Aun así todavía queda mucho camino por recorrer, pues un idioma no se aprende en ocho meses. Hay que estudiar y tener paciencia.

- ¿Qué haces en tu tiempo libre?

Me gusta mucho hacer deporte, leer y, por supuesto, salir con los amigos.

- ¿Cómo ves el panorama de tu generación en Extremadura?

Bastante afectado por la crisis. Nosotros no hemos tenido la oportunidad de trabajar en lo que hemos estudiado. Esto es muy duro y ha influido en nuestra autoestima y en nuestras esperanzas de futuro. Pero a pesar de todo, pienso que hay que empezar a creer que sí se puede. Somos jóvenes y tenemos fuerzas para luchar contra las adversidades.

- ¿Hay muchos jóvenes de La Zarza en tu situación?

Claro. Mi situación se ha generalizado bastante. Algunos amigos se encuentran en el extranjero -Méjico, Irlanda- o tienen pensado salir  próximamente. Son un ejemplo de constancia y fuerza de voluntad.

¿Qué consejos darías a los que se  plantean emprender una aventura en el extranjero?

Si creen que deben marcharse, que se marchen. Lo más importante es disfrutar con la experiencia, encontrarse bien con uno mismo y sentirse satisfecho con lo que se está haciendo, independientemente del lugar o de la ocupación.